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lunes, 23 de septiembre de 2013

Esa veleidad literaria del rock

Esta semana intenté el cruce entre literatura y rock teniendo en cuenta los intentos literarios de cuatro
figuras del rock (internacional y nacional) Bob Dylan, John Lennon y Luis Alberto Spinetta y Fito Páez.
Le damos una pispeada a los libros que publicaron y a la música que crearon más o menos en el mismo
momento de la aparición de sus libros.

Ya volveremos sobre el tema porque hay un montón de cosas que quedaron afuera del último
programa de TODO TIENE QUE VER CON TODO.  Bajo la imagen el link para escuchar el
último programa.




lunes, 16 de septiembre de 2013

Dos últimos programas de radio: Fischerman y el efecto Beethoven / The Commitments

Me colgué un poco en subir los podcasts de los dos últimos programas así que los cuelgo en un sólo
post. El primero trata sobre el excelente libro de Diego Fischerman: "El efecto Beethoven" sobre los conceptos de valor y complejidad en la música popular.


Click acá para escuchar el programa




y el último programa fue sobre "The Commitments", la novela de Roddy Doyle y la película de
Alan Parker. le damos una mirada a esa versión blanca y dublinesca del soul negro.

Click acá para escuchar este programa







viernes, 30 de agosto de 2013

Generación Subterránea y la otra historia del Rock De Rosario

Hace unos 2 años conocí en la librería a Sergio Rébori y enseguida nos pusimos a charlar sobre rock y, por sobre todas las cosas, de El Expreso de Poli Román, aquel programa de finales de los '70 pionero en esto de pasar rock por las radios. Me contó de su proyecto de armar un libro sobre la historia del rock en la ciudad de Rosario con tanto entusiasmo que fue muy fácil verse implicado en él. Así que, digamos, fui testigo del crecimiento de ese proyecto que, sólo como primer paso, se ve plasmado en "Generación Subterránea. La otra Historia del Rock de Rosario".

Hace unos meses comencé mi programa de radio (Todo tiene que ver con todo) en FM TRIP 106.7 y desde el principio supe que el primer invitado al programa iba a ser Sergio Rébori para contarnos de ese proyecto y para poder charlar con un tipo que conoce tanto de la historia del rock de Rosario. Espero que disfruten, como yo lo hice, de su aventura.


Hacé click acá para escuchar el programa de radio





jueves, 22 de agosto de 2013

Martín Gambarotta escribe sobre GULP de los Redonditos de Ricota

Hace un par de meses leí el excelente libro "10 discos de rock nacional presentados por 10 escritores" que incluye un interesantísimo trabajo del poeta Martín Gambarotta sobre el primer disco de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.






Después de leerlo me di cuenta que este sólo texto merecía un programa entero dedicado a él así que TODO TIENE QUE VER CON TODO se metió en esas cuestiones este pasado martes. El perro Bobby del Operativo Sol, las imposturas del rock que incluyen a los Redondos y el antídoto de Miguel Abuelo, el presagio de que la "mano de obra desocupada" de la Dictadura serían vueltas a ocupar por Duhalde, la construcción de un enemigo interno del rock como son las "bandas sagradas", la sofisticación fallida de las letras ricoteras como un estilo nuevo y mucho más en este jugosísimo texto.





jueves, 15 de agosto de 2013

THEREMÍN: De la Revolución Bolchevique a la psicodelia rockera en Todo tiene que ver con todo.

Esta semana el programa estuvo dedicado a un intrumento musical inventado por Lev Serguéyevich Termén (Léon Theremin) que implicó en su desarrollo a Lenin en pleno auge de la Revolución Rusa, a Stalin y las tristemente célebres purgas, a la ciencia ficción clase B de los '50 y a la psicodelia de los '60.


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jueves, 8 de agosto de 2013

William Blake hace su entrada triunfal al rock

El programa de TODO TIENE QUE VER CON TODO de esta semana estuvo dedicado
a un poeta y grabador inglés llamado William Blake. Es impresionante la cantidad de música
que gira en torno a su obra. Elegí 6 bandas para dar un pantallazo de esta influencia. Además en
el micro REWIND recordé ese maravilloso invento llamado Vocoder.
Ojalá les guste.


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miércoles, 31 de julio de 2013

Nuevo programa de TODO TIENE QUE VER CON TODO: el año 1983, cuando volvía la democracia

Esta semana el programa estuvo basado en una nota publicada por el suplemento cultural RADAR del diario Página/12 firmada por Pablo Perantuono con colaboración de Claudio Kleiman, Sergio Marchi y Mariano del Mazo. El texto está dedicado a cuatro discos que cambiaron todo con respecto a lo que veníamos escuchando hasta ese momento en Argentina: Vasos y Besos, Clics Modernos, Agujero Interior y La dicha en movimiento.

También recordamos en el micro "REWIND" a Walter Malosetti que falleció el día anterior a la emisión del programa.


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domingo, 28 de julio de 2013

TODO TIENE QUE VER CON TODO nº10: Papelera de Reciclaje

Cuando fui armando los anteriores programas quedaron fuera relaciones entre discos y libros que merecían un programa. Los Fabulosos Cadillacs sobre Sábato, The Cure musicalizando un poema de Baudelaire, Café Tacuba apropiándose de una linda historia de amor de José Emilio Pacheco, Steely Dan citando el Squonk (animal mitológico recopilado por Borges), The Police creando un clima para la novela "El cielo protector" de Paul Bowles y el Indio Solari devorando cómics para las letras de Los Redonditos. Espero que les guste.


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jueves, 4 de julio de 2013

Hernán Firpo en "Todo tiene que ver con todo"

Esta semana quería meterme con un escritor contemporáneo de apenas dos libros que terminé de leer hace poco. Me encantó la manera en que la música aparece para ser telón de fondo, demostración de un argumento, protagonista de una escena. Pasa más que nada en "Escupir", su primera novela pero en su segunda, "Todo lo que maté", hay unos buenos momentos en los que el rock interviene y deja su marca.
Espero que les guste el programa.



jueves, 27 de junio de 2013

TODO TIENE QUE VER CON TODO: 1984 de George Orwell y sus canciones

Esta semana pensé en meterme con una de las novelas preferidas desde mi adolescencia. Fue impresionante ver la cantidad de bandas que citan "1984" de George Orwell en canciones y hasta en discos completos. Tanto que mucho quedó afuera pero bueno, no entra todo en un programa de radio por más que quisiera.
Espero que les guste lo que quedó y nos vemos la semana que viene.

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miércoles, 12 de junio de 2013

TODO TIENE QUE VER CON TODO, Simon Reynolds, el postpunk y esa hermosa manía de mirar para adelante

Esta semana el programa lo hice a partir de la lectura de "Después del Rock" de Simon Reynolds. Hay muchas cosas discutibles y tal vez objetables pero me encanta. Tiene una muy linda manera de contarnos qué pasó en esos años posteriores al grito de Johnny Rotten diciendo "No future". Seguramente volveremos a él porque su otro libro "Retromanía" lo merece.

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miércoles, 5 de junio de 2013

TODO TIENE QUE VER CON TODO. Poe y sus bandas de rock (segunda y última parte)

El cuarto programa de TODO TIENE QUE VER CON TODO fue dedicado también a Edgar Allan Poe y esta vez escuchamos a The Allan Parsons Project, Fionn Regan, Fishbone, Iron Maiden, Los Piojos y Rammstein. Además armé un micro, titulado "DOS CANCIONES", donde hablé de la historia de "Billie Jean" de Michael Jackson y la respuesta que le hace Lydia Murdock con su canción "Superstar". Espero que haya quedado más o menos lindo

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jueves, 30 de mayo de 2013

TODO TIENE QUE VER CON TODO. Poe y sus bandas de rock (primera parte)

Nuevo programa de TODO TIENE QUE VER CON TODO. Este martes decidí meterme con Edgar Allan Poe. Es tanta la música que lo ha tomado como inspiración que un solo programa me quedó corto por lo que esta vez será un "to be continued".


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martes, 21 de mayo de 2013

Todo tiene que ver con todo (Programa nº2) BEST SELLERS

En este segundo programa nos metimos con los best sellers, esos libros que venden muchísimo y que a veces se nos vuelven sospechosos por eso. Como si el éxito los pusiera en otro plano.

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miércoles, 15 de mayo de 2013

La librería en la radio desde ayer

Ayer comencé con el programa TODO TIENE QUE VER POR TODO por FM Trip, 106.7. Va todos los martes a las 23 hs. La idea es charlar un poco de música y discos (y películas) que se relacionan en algún punto, por la letra, por mencionarse, por hacer un video "inspirado en", por oponerse. Veré si puedo sostener esto de postearlos semana a semana. Los he subido en el excelente servidor de iVoox que tiene, además, una aplicación de podcasting para celulares.


En este caso arrancamos con La Naranja Mecánica, el libro de Burgess y la película de Kubrick.
Veremos qué sale para el próximo.



sábado, 17 de marzo de 2012

Pink Floyd por Pablo Schanton

Hace una semana leí un artículo de Pablo Schanton sobre la música de Pink Floyd. No sé si estoy de acuerdo por completo con lo que propone pero creo que lo que me gusta de Schanton es su manera de argumentar y de poner luz sobre cosas cosas que no había pensado mucho. Siempre seguí sus artículos y desde la presentación que hizo del excelente libro de Simon Reynolds siento que le debo mucho. Por eso esta mañana me pareció una manera de devolverle algo postear este artículo suyo. Espero que lo disfruten.


Al principio fue un escupitajo

Por Pablo Schanton

En 1978, Johnny Rotten, ya ex Sex Pistols e ícono máximo del punk inglés, sentía lo mismo que Roger Waters. Y pensar que, años atrás, en su remera se leía “Odio a Pink Floyd”. Ambos padecían la incomunicación con su público y su banda, y la escisión entre su imagen pública y su vida privada. Pero a Rotten, ahora John Lydon y en el grupo P.I.L., le bastó un álbum breve para la catarsis: First Issue (1978). Al contrario de Waters, quien se inclinó por poner en escena su alienación con un álbum conceptual doble: The Wall (1979).


“Nunca escuchaste ni una palabra de lo que dije/Sólo me veías/ Por las ropas que usaba”, canturreaba Lydon, antes de definir a su ex manager Malcolm McLaren como un “anarquista burgués”. En un lúcido fast forward, el punk estaba cuestionándose a sí mismo, tanto en la versión de Lydon como en la de McLaren, quien demostraba que el movimiento había sido su “gran engaño de rock & roll”.


The Wall, en cambio, sería una tardía y dramática reflexión en primera persona sobre el modo en que el star system y el mundo del espectáculo terminaron devorando el voluntarismo anti-represivo de la contracultura. Toda la obra de Floyd, tras la partida del cerebralmente dañado Syd Barrett en 1968, podría leerse como una extensa elegía (¡diez años, diez álbumes!), escrita por los sobreviventes de unos utópicos, colectivos y psicodélicos sixties ante la llegada de la madurez, ya en los pragmáticos e individualistas seventies.



En el origen de la pared hay una escupida (así de punk empezó todo): en 1977, Waters se la lanzó a un fan insoportable en su gira por Montreal. En 1999, contó que luego tuvo “…dos imágenes: la de construir una pared delante del escenario y la de la relación sadomasoquista entre los espectadores y la banda”. En el paisaje auto-crítico del post punk británico –bandas como P.I.L., Gang of Four o The Pop Group cuestionaban tanto el establishment del rock dinosaurio como el gesto revulsivo del punk ya recuperado por el sistema–, The Wall llegó para que el rock setentista se suicidara en su salsa: la ópera rock.


¿Por qué tuvo que esperarse tanto para que The Wall sintetizara en dos discos lo que The Who ya había denunciado (con igual patetismo, pero más humor) en Tommy (1969) y lo que John Lennon había purgado (con igual egocentrismo, pero más crudeza) en Plastic Ono Band (1970)? Tenía que pasar una década para que la grasa de las/los capitales terminara de cubrir los ideales que izaron los baby boomers. Cuando el simple Money volvió millonario a Waters en 1973, quedó demostrado que la moraleja anticapitalista vende. Hoy, The Wall Live repite ese hit(o) paradojal, pero a una monumental novena potencia.


Esta ambivalencia entre cuestionamiento y afirmación se comprueba en los dos éxitos radiales de The Wall, “Another Brick in the Wall 2” y “Comfortably Numb”. Pertenecen a los dos géneros comerciales de fines de los 70, la disco y el soft rock. Para 1979, la fusión de rock y disco había tenido varias encarnaciones (Stones, Kiss, Blondie, Talking Heads), pero el escándalo sobrevino con el single “Death Disco” de P.I.L., una canción dance que retrata la agonía de la madre de Rotten. “Another Brick…” no llega a segregar ese pus subversivo de P.I.L.: los niños corean que no necesitan educación bajo el control musical de los adultos. El hit exhibe el lifting para FM que otros de su “generación progresiva” –Yes, con “Don´t Kill the Whale”; Genesis, con “Follow You, Follow Me”–, habían probado. Fue número uno en Navidad, la protesta anti-institucional que más se bailó ese fin de año.


Al cortar un simple de una ópera rock se pierde de vista el “mensaje general”. Así, “Comfortably Numb”, víctima de la disociación que describe (“Tus labios se mueven, pero no puedo oír lo que decís”), acabó como un clásico de FM Aspen. En una radio, el confort, el relax y el adormecimiento de la música neutralizan la situación de que el personaje de la letra esté dopado y haya que apiadarse de él. Algo similar sucede con los momentos paródicos. Waters cita en “Young Lust” “un viejo riff floydiano, extraído de “The Nile Song” (1969), con la intención de burlarse del priapismo del rock duro adolescente. Sin embargo, terminó disfrutándose como catarsis roquera y no como auto ironía. Nunca se tiene en cuenta ese lado Spinal Tap –el grupo casi ficticio de heavy metal– de The Wall.


Una clave de Pink Floyd es aprovechar los recursos mínimos al máximo. Una ley, no escatimar efectos especiales, siempre y cuando el edificio conceptual haya probado su resistencia. En The Wall, si las texturas del guitarrista David Gilmour enriquecen la simpleza compositiva de Waters, el aporte del productor Bob Ezrin es esencial. Fue quien edificó otro muro, el del álbum Berlin de Lou Reed. Arreglos orquestales de esta obra maestra de 1973 retornan en The Trial. Pero es el clima opresivo y depresivo el que convierte a The Wall en el eslabón perdido entre aquel Berlin y el post punk más dark de los 80 (escuchar “Empty Spaces” y “Bela Lugosi is Dead” de Bauhaus; “Run Like Hell”, cerca de Killing Joke; “Don´t Leave Me Now”, junto a The Cure). Esto explica que The Wall pueda girar en ipods de góticos y emos.


Pero si la década del 70 se cierra con reproches de rock stars a su público, los 80 arrancan con la emancipación del espectador. Pensemos en el asesinato de Lennon por su fan Mark David Chapman, quien alegó que el Beatle lo había traicionado, porque cantaba sobre un mundo sin posesiones mientras se volvía millonario. O en Off The Wall, de Michael Jackson, editado cerca de The Wall. Aquí la propuesta era “romper las paredes” de la cotidianidad laboral, olvidándose al bailar de las preocupaciones. Si Chapman pone “el último clavo en el ataúd de los años sesenta”, Jackson inaugura un escapismo funcional ante la llegada de los Reagans y las Thatchers.


Tras haber expuesto que toda estrella masiva devenía un Führer, Waters volvió al rock de estadios. Fundó así un nuevo público. Uno capaz de pagar lo que sea con tal de que le recuerden, con espectacularidad, que la pasividad consumista no está bien. ¿No era ése el sadomasoquismo que había imaginado tras el escupitajo de 1977?


Apareció en Revista Ñ